jueves, 20 de mayo de 2010

Please remember me

"Cast your eyes on the ocean
cast your soul to the sea
when the dark night seems endless
please remember me"
Dante´s Prayer, Loreena McKennitt

La noche era tan oscura que costaba trabajo imaginar los millones de estrellas que se escondían tras el velo de las nubes. Ella se sentó sobre la arena soltando las amarras hacia el negro infinito, esperó.

La humedad del aire sopló únicamente para remover en sus pulmones la tristeza que habitaba desde hacía tiempo en su interior. Una lágrima quiso asomarse entre el rumor de las olas más su determinación de no apartar la mirada del cielo censuró el sentimiento. Impávida escuchaba las voces de su memoria que laceraban una y otra vez la ilusión, Ella estaba dispuesta a esperar. El frío avanzaba sobre el negro que cubría todo haciendo inútil su esfuerzo por mantener los ojos abiertos; Ella se confortaba soñando con la brisa fresca que vendría desde alguna costa lejana para llevarse la barrera que opacaba el cielo de su isla.

Por aquel lugar remoto pasó el tiempo en su camino al amanecer y al encontrarse con la niña, como dormida, sin vida sobre la playa, decidió llevarla con él. Compañera del tiempo, Ella camina cada noche por las calles oscuras mirando desde el cielo, segura de encontrar al menos una mirada ansiosa que la acompañe con su brillo.

lunes, 12 de abril de 2010

Un aguacero de flores



Ella hace su ronda nocturna,
vigila las calles oscuras,
cubiertas por el manto de flores
trazos irregulares guían su húmeda travesía

Desde aquí, tras la ventana
leyendo noticias, escuchando canciones
atorados en el tráfico, etéreos como las nubes
te ignoramos mientras caen desde los árboles

para encontrarnos pequeños
imperceptibles a tus ojos Luna
y descubrirnos grandes imaginándote
pestañear mientras caminas
sobre el perfume morado
que barre la lluvia y el día.

lunes, 22 de marzo de 2010

Zarabandeando con Zapatos Rojos

En el taxi de camino a Voces en Tinta:

Taxista- ¿a dónde las llevo?
Clau- a Voces en Tinta, tenía que estar allí hace una hora, qué le salgan alas.
Taxista- ¿Siguen trabajando en Sábado?
Clau- No es un trabajo, es un placer.
Taxista- Entonces vamos volando.





Pisando de rojo llegamos al tercer número "Zapatos Rojos".
¡Gracias por seguir con nosotros!

¡Los quiero!

miércoles, 17 de marzo de 2010

Donde llueven flores



Hoja nueva en medio del trajín citadino
buscando un rostro que no existe en el espejo
anhelando el sueño junto al ángel negro
entre ramas que florean como recuerdos

pasan los caminantes soplando arena del desierto
avanzan los zapatos rojos pisan plumas de asfalto
entre papeles revueltos como el presente
historias que aún no se inventan, vuelo

somos lo que no imaginamos nunca
asistentes a la función de cielo abierto
entre cuatro nubes que insisten en ser aves
cantandole al gris de las ventanas cerradas

y tu mirada a mi lado me dice que sueño
como una pluma más surcando el desierto
y mi confusión prepara el último crescendo
antes de suspirar por uno de tus vuelos

tapiz morado primavera en la puerta
flores que llueven en la memoria húmeda
adorno del vacío que se inventó azul
para que tú lo miraras.

miércoles, 24 de febrero de 2010

¡Por el gusto de conocernos... mi Reina!


Te encontré pequeñita y azul, atrapada en las paredes de los "bits", aquella tarde lluviosa en el desierto cuando la brisa se detuvo para saludar en forma de flor al sol. Bastaron unos minutos, quizá dos "tracks" para darme cuenta que había llegado tarde. Heroína triste, te has llevado un pedazo de mi corazón y cuántos quisiéramos estrecharte, cuántas historias pudimos haber escrito, te quedaste corta con los 25,000. Tu voz, ladrona del tiempo, sigue aquí tocando cada centímetro de piel, erizando el alma de un mundo sin distancias, apaciguando dolores solitarios entre espinas de cadenas y bolas. Por eso en esta media luna, te invito un whiskey mientras me monto en el Mercedes Benz para alcanzarte del otro lado de la libertad y descubrir que las respuestas agarradas de tu mano se siguen susurrando en el viento. Mi reina, de sueños estaba lleno tu escenario, de soledad se vestía tu cama y aún la travesura se mete entre las venas cada que sonríes. Confía, jamás serás una mujer que se ha quedado sola, pues el tiempo de verano aún baila sobre las cuerdas de Jimmy y estas paredes se hacen hogar entre tus notas.
No estas sola, ya no estamos solas.